Noticias de Chihuahua.- Vasijas funerarias pertenecientes a la cultura de las Trincheras, desarrollada en el Noroeste de México entre los años 200 a.C. y 1450 d.C, serán exhibidas al público en la exposición “Nuestro barro: Testigo y cómplice de la historia”, que abrirá el próximo viernes en el Museo de Sonora.

La muestra podrá ser apreciada en las Salas Temporales del citado Museo, donde permanecerá hasta el 18 de mayo.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) explicó que las piezas fueron obtenidas durante los trabajos realizados por sus arqueólogos, entre 2008 y 2012, en un cementerio de dicha cultura, hallado en la Zona Arqueológica Cerro de Trincheras. El proceso de restauración de las vasijas inició en 2012.

En esta exposición se presentan cinco de las primeras vasijas restauradas, que a la fecha suman más de 20, intervenidas bajo la dirección de la restauradora Teresita de Jesús López, de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural Del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

El discurso de la exhibición destaca la importancia del manejo de la arcilla entre las sociedades prehispánicas, haciendo énfasis en su uso funerario.

“Nuestro barro: Testigo y cómplice de la historia” presentará la reinterpretación que dan a este material los jóvenes de la comunidad de Trincheras, donde se encuentra el sitio prehispánico.

Elisa Villalpando, arqueóloga del centro del Instituto en Sonora y curadora de la exposición, señaló que el barro en la tradición Trincheras tiene un papel relevante en la conservación de semillas, preparación de alimentos y transportación de agua.

Los análisis recientes indican que las vasijas funerarias fueron usadas como contenedores dentro de otras actividades de carácter doméstico, antes de dedicarlas a depositar en ellas las cenizas de los difuntos que eran cremados, añadió Villalpando.

La arqueóloga destacó que la cerámica es un marcador de identidad y de intercambio, pues algunas de las vasijas provienen de otras tradiciones del Noroeste de México, así lo evidencia la presencia de vasijas de la Tradición Casas Grandes.

Algunas de sus urnas, continuó, se modelaron con forma de calabaza y otros tienen el cuello más grande que el cuerpo del recipiente.

Prácticamente, dijo, ninguna está pintada y algunas son de grandes dimensiones; en cambio las piezas de Casas Grandes, muestran elaborados diseños en colores rojos y crema, con líneas negras.

Entre los objetos arqueológicos que el público podrá disfrutar se destacan cuatro vasijas de la tradición Trincheras y una de la cultura Casas Grandes, acotó.