Noticias de Chihuahua.- La periodista Suzy Strutner, del diario ‘The Huffington Post’, ha estado todo el mes de marzo evitando el consumo de azúcar añadido y compartiendo en sus redes los cambios físicos, mentales y sociales que ha notado a lo lago de la realización de este reto.

“El azúcar gobernaba mi vida”

La joven de 26 años afirma que su amor por el azúcar era tal que, en ocasiones, sentía que “gobernaba” su vida en lugar de que fuera a revés. “Cuando un hábito comienza a invadir mi vida -como cuando pierdo una hora de sueño porque ‘necesito’ una galleta recién horneada a medianoche- sé que debo deshacerme de él”, cuenta.

“Además, traté de dejar de azúcar el año pasado y fracasé sin saber por qué, así que quería demostrar que puedo hacerlo y hacerle a mi cuerpo un favor al mismo tiempo”, añade.

Los cambios tras el reto

Estado de ánimo: Strutner confiesa que, aunque todavía se irrita cuando tiene ganas de comer algo dulce, los tentempiés que solo contienen su azúcar natural le ayudan a llevarlo mejor. “En general, me siento como un humano más capaz”, explica la joven, añadiendo que normalmente tendía a dudar de su propio nivel de disciplina. “Pero este desafío me ha demostrado que puedo hacer cualquier cosa que decida”, concluye.

Cuerpo: Strutner explica que ha dejado atrás el malestar que sentía tras comer demasiados alimentos con azúcar. Sin embargo, apunta que quitar este producto de su dieta ha hecho que comience a consumir con más frecuencia comida basura “como la pizza o las patatas fritas”. “Por lo que no puedo decir que me sienta más en forma”, indica.

Productividad: Strutner destaca que ha notado “grandes” cambios en su productividad. “Ahora que no tengo que buscar mi dosis de azúcar diaria, tengo una ‘tarea’ menos”, cuenta.

Relaciones personales: “Publicar sobre el reto en las redes sociales me ha puesto en contacto con amigos con los que, si no, no hablaría con tanta frecuencia”, cuenta Strutner. “Por ejemplo, un amigo me envió increíbles recetas sin azúcar. Y mi antiguo compañero de habitación, que ahora vive en Alemania, también dejó de comer azúcar”, añade.
La peor parte

Asimismo, la joven ha contado algunas situaciones cotidianas en las que se ha sentido extraña adoptando este hábito. “Temo ser una aguafiestas cuando no me entrego al grupo. Hoy en el almuerzo, mis colegas no pidieron postre porque no iba a compartirlo con ellos. Fue un sentimiento agradable, pero sentí como si les estuviera alejando del placer azucarado”, indica.

Strutner también recuerda cuando, dos días después de haber empezado el desafío, sirvieron un helado gigante por el cumpleaños de su madre. “Fue difícil no considerarlo una ‘ocasión especial’ y caer”, afirma.

Sin embargo, la periodista hace hincapié en que “no hay duda de que dejar de añadir azúcar puede alargarle la vida, prevenir la demencia y disminuir los riesgos de tener ansiedad y enfermedades del corazón”. “Ningún experto promueve el consumo de azúcar añadido, por lo que eliminarlo solo puede ayudar al cuerpo”, concluye.