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Misterioso lago mató a mil 700 en una noche

Noticias de Chihuahua.- La noche del 21 de agosto de 1986 lo recuerda Camerún como una tragedia y que además es de los mayores en la historia de los desastres naturales al matar a mil 700 personas.

Un pequeño lago de nombre Nyos desencadenó una enorme destrucción en 1986 y hasta la fecha, 30 años después, no hay una explicación razonable.

A simple vista es un lago común aunque es de cuerpo anormal, pues su cuenca es profunda y sus paredes empinadas, por lo que los vientos provocan suficiente turbulencia para mezclar las capas de agua.

En 1984 ocurrió un antecedente cuando en el lago Monoun, también en Camerún, algo agitó el agua del fondo del lago, lo que se cree fue un sismo o incluso lluvia.

Provocó esto que las capas de agua entraron en contacto y provocaron que cientos de miles de toneladas de gas cautivo soplara y creara un tsunami de este compuesto con agua que mató entonces a 27 personas.

Dos años después ocurrió la tragedia en un lugar muy similar a Monoun: el lago Nyos, el 21 de agosto.

Soltó su propia nube densa de un millón de toneladas de gas que envolvió un valle poblado donde los aldeanos empezaron a sentirse mal, incapaces de respirar.

4 mil personas huyeron del lugar pero mil 746 fueron incapaces de huir del valle y tras varios días de problemas para respirar, fallecieron una noche cuando la nube se intensificó.

El efecto fue comparable a una plaga, aunque de gas CO2, que mató ganado y toda vida silvestre alrededor del lago en un radio de 25 kilómetros.

Muchas personas de las aldeas de Cha, Nyos y Subum fueron asfixiadas en silencio mientras dormían. Algunos fueron encontrados con sangre alrededor de sus narices y bocas.

En el lugar hasta las moscas cayeron muertas. Los superviventes despertaron tras pasar la nube silenciosa para mortal para encontrar cadáveres sin signos evidentes de violencia.

Joseph Nkwain, sobreviviente de la aldea de Subum, relató: “No podía hablar, me quedé inconsciente, no podía abrir la boca porque entonces olía algo terrible… oí a mi hija roncar de una manera terrible, muy anormal… Al intentar cruzar a la cama de mi hija… Me desplomé y me caí. … Mis brazos tenían heridas, realmente no sabía cómo conseguí tener esas heridas. Quería hablar, pero no me salía el aliento… Mi hija ya estaba muerta”.

Los primeros análisis del lago parecían confirmar que estaba saturado de dióxido de carbono, incluso después de la erupción.

Científicos estimaron que el evento sólo había liberado alrededor del 2% del total de gas disuelto en el lago Nyos. Debido a que el CO2 es más pesado que el aire circundante rápidamente se hundió en los valles debajo, cubriéndolo todo en una hoja de gas tóxico de 50 metros de espesor, según explica el medio Gizmodo.

El misterio es conocer qué rompió el sello de la capa que levantó el agua contaminada con gas, aunque por falta de datos en 1986, no hay una explicación para ello.