Noticias de Chihuahua.- Una segunda víctima del juego peligroso y viral por internet, “La Ballena Azul” se registró en el estado de Chihuahua. En esta ocasión, la madre de la víctima se percató de que su hija presentaba cortaduras en piernas y abdomen.

Al enterarse de la situación, la madre llevó a Seguridad Pública a la menor donde fue revisada por un médico. El hecho se registró en Ciudad Jiménez, Chihuahua.

La joven dijo al médico que la atendía que las heridas en su cuerpo eran producto de dicho juego, agregó Francisco Mendoza, director de Seguridad Pública de Jiménez, Chihuahua.

Los pensamientos o intentos suicidas de los niños parecen fluctuar con el calendario escolar: alcanzan sus niveles más bajos en verano y se disparan en otoño y primavera, dijo el investigador líder, el Dr. Gregory Plemmons, profesor asociado de pediatría en la Universidad de Vanderbilt en Nashville, Tennessee.

“Claramente, la escuela puede impulsar” el suicidio adolescente, comentó Plemmons, aunque añadió que los motivos de esta asociación no están claros, “No se puede señalar nada en concreto”, dijo. “En algunos niños, se reporta que el rendimiento académico y el estrés son desencadenantes. En otros, quizá sea el ciberacoso a través de los medios sociales y otras cosas que no son tan comunes en verano como durante el año escolar”.

Poco más de la mitad de los pacientes con pensamientos o acciones suicidas tenían entre 15 y 17 años de edad, y otro tercio tenía de 12 a 14. Un 13 por ciento adicional de los pacientes tenían entre 5 y 11, según los hallazgos.

“Sabemos sin duda que la pubertad impulsa al suicidio”, señaló Plemmons. “La edad promedio en la que las chicas llegan a la pubertad ha cambiado en las últimas décadas. Ahora, las chicas llegan a la pubertad antes, y eso es algo a tener en cuenta”.

Los adolescentes que sufren de depresión son más propensos a decir que están “estresados”, “ansiosos” o “tristes .

Signos de pensamientos suicidas:

Un aumento en la ira y la irritabilidad.
Una pérdida de interés en actividades que antes disfrutaban. Unos patrones de sueño alterados, lo que incluye insomnio o dormir en exceso.
Dos tercios de los adolescentes también habían visitado al médico por enfermedades físicas, como úlceras, migrañas, dolores de estómago y fatiga.