Noticias de Chihuahua.- En el veneno de una cobra podría estar el secreto para el desarrollo en México de un anticonceptivo masculino.

Ahora mismo investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) hurgan entre venenos de animales ponzoñosos para encontrar aquél que logre bloquear específicamente los canales iónicos de los espermatozoides, afectando así su capacidad de movimiento y avance.

Si bien hay esfuerzos importantes a nivel internacional en la búsqueda de un anticonceptivo masculino, el abordaje que realizan los investigadores universitarios es único: usar toxinas de animales venenosos para controlar la fecundidad.

A tres años y medio de iniciado el proyecto en el Laboratorio Nacional de Canalopatías, los investigadores han aislado 950 fracciones distintas de venenos de arañas, alacranes y serpientes, de las cuales han probado 317, encontrando tres que tienen efectos sobre un canal de calcio del espermatozoide, siendo la toxina proveniente de una cobra la más prometedora.

“Encontramos que la toxina que tiene un efecto más potente sobre ciertas formas de respuesta que presentan los espermatozoides es, precisamente, la que sale de una cobra”, destacó Arturo Hernández Cruz, investigador del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM.

El académico detalló que ya se han realizado pruebas con espermatozoides donados de hombres de entre 18 y 30 años.

“Para que veamos el anticonceptivo ya en forma disponible en la farmacia podrían pasar entre cinco y diez años más, ya llevamos más de tres años trabajando en esto, y todo va a depender de qué tan rápidamente cursemos con las siguientes etapas, todo esto son etapas preclínicas, después se van a tener que hacer estudios más específicos, viene la parte clínica y luego pasar normativas, reglamentaciones de la Cofepris, por ejemplo”, aclaró.

En entrevista expuso que entre las ventajas del anticonceptivo masculino que buscan desarrollar se encuentra el hecho de que sea reversible.

“Por supuesto que la idea es que este anticonceptivo sea pasajero, que después de un tiempo, la toxina se elimine del organismo y los espermatozoides nuevos que se producen funcionen con normalidad, entonces el otro aspecto importante es que el anticonceptivo sea reversible, que no produzca una alteración permanente en los espermatozoides y eso equivale a otros métodos anticonceptivos femeninos que también son reversibles. Podríamos inhibir de una forma específica y efectiva la fecundidad sin alterar prácticamente la función del hombre”, aseguró.

La relevancia de este proyecto, a decir del experto, radica en una cuestión de género, al tomar en cuenta que los métodos anticonceptivos están totalmente enfocados a alterar la función normal del organismo femenino.

“Ha habido un esfuerzo de muchos años que ha culminado en anticonceptivos eficaces, económicos y de muy fácil implementación, el problema es que afectan funciones cruciales de la fisiología femenina, eso trae consecuencias que son desfavorables desde todos los puntos de vista, y es importante que se vaya corrigiendo eso, hacer algo más equitativo, más parejo, que haya la posibilidad de tener anticonceptivos masculinos que puedan competir en términos de efectividad, eficacia y costo, es un poco tratar de balancear cómo está repartida la responsabilidad en el control de la fecundidad”, argumentó.

Arturo Picones Medina, director del Laboratorio Nacional de Canalopatías, coincidió en que después de 60 años del primer anticonceptivo oral femenino es hora de buscar equilibrar la balanza.

“Hoy los anticonceptivos se orientan al cuerpo femenino, pero son hormonales y entonces afectan no sólo al blanco que son los óvulos sino que alteran la funcionalidad del cuerpo femenino, entonces por qué no buscar en el otro lado, en los hombres, que tenemos células que cuando están actuando en su función reproductora no están dentro de nosotros, las expulsamos y para colmo de mal o bien, esos espermatozoides tienen dos moléculas, entonces uno puede atacarlos sin atacar a ninguna otra célula en el cuerpo del hombre”, concluyó.