Noticias de Chihuahua.- A 113 años del nacimiento de la actriz mexicana Dolores del Río, la primera latinoamericana en llegar a Hollywood, Google le rindió homenaje con un colorido doodle y Twitter le dedicó un Momento.

Descendiente de la aristocracia española, fue la única hija del matrimonio formado por doña Antonia y Jesús Leonardo Asúnsolo, próspero ganadero y comerciante originario de Chihuahua.

Al estallar la revolución, los Asúnsolo emigraron a la capital, donde Del Río conoció un México muy distinto al que ella pertenecía: un país de personajes recios, dignos y humildes, iguales a los que ella interpretaría en sus cintas más famosas, señala el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (Itesm) en su sitio dedicado al cine mexicano.

Desde muy pequeña Dolores demostró aptitudes para la danza, arte que la daría a conocer entre el selecto grupo social en el que se desenvolvía”, recuerda el instituto.

“Fue precisamente en un recital dancístico donde la joven Dolores conoció a Jaime Martínez del Río, un refinado y culto heredero, con quien contrajo nupcias tan solo dos meses después.

En 1925, el matrimonio ofreció una fiesta a la que asistió el productor estadunidense Edwin Carewe, quien, al quedar prendado de la belleza y gracia de la mexicana, convenció a la pareja a emigrar a Hollywood, en donde Dolores se convertiría en la primera actriz latinoamericana en brillar internacionalmente.

En Hollywood, filmó más de 30 películas, se divorció de su primer esposo, se casó con el escenógrafo Cedric Gibbons y se convirtió en una celebridad internacional.

Debutó en la meca del cine mundial con “La muñequita millonaria” en 1925 y un año después alcanzó la fama internacional con la comedia romántica “El precio de la gloria” (1926), en la que apareció junto a Victor McLaglen y Edmund Lowe.

El País recordó que el rostro de Dolores del Río inspiró a pintores como Diego Rivera, pero el Hollywood de sus primeros tiempos no buscó en ella la belleza mexicana, sino que, depiladas las cejas y empequeñecidos los labios, hizo de francesa y de rusa.

En 1941, comenzó a trabajar con el reconocido director Orson Welles en la cinta “Estambul”, pero la película le fue retirada y la terminó Norman Foster, quien prescindió del papel de la mexicana.

Cuando su fama comenzó a decaer tras ser marginada por las productoras hollywoodenses, Del Río regresó a México, en 1942, donde su carrera despegó en la época de oro del cine nacional.

Del Río fue la primera mexicana en formar parte del jurado del Festival de Cine de Cannes y ganó tres premios Ariel: en 1946 por “Las abandonadas”, en 1953 por “Doña perfecta” y en 1954 por “El niño y la niebla”.

La actriz falleció el 11 de abril de 1983, a los 78 años, en Los Ángeles, California, tras una larga enfermedad.