Conocer el corazón para cuidarlo mejor
May 19th, 2008 | By admin | Category: :: Salud
La prevención primaria es uno de los ejes de la XVI edición del Congreso Mundial de Cardiología , que se está llevando a cabo en Buenos Aires (Argentina), y del cual participan aproximadamente 15 mil profesionales provenientes de más de 100 países.
La idea de las entidades organizadoras -la World Heart Federation (WHF) a nivel global y la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) y la Federación Argentina de Cardiología (FAC), a nivel local- es destacar la importancia de informarse y conocerse a fin de tener noción sobre los riesgos que implica tener fuera de control lo que los especialistas denominan “factores de riesgo modificables”.
Entre ellos los especialistas ponen el acento en la hipertensión arterial, el colesterol, los triglicéridos, el sobrepeso, el tabaquismo, el sedentarismo y la obesidad.
“Hoy por hoy es muy frecuente que las personas que caminan por la calle no sepan cuál es su nivel de presión arterial y mucho menos su colesterol -comenta Sidney Smith, director del centro de medicina cardiovascular de la Universidad de Carolina del Norte, y miembro del Comité Científico de la WHF-. La intención es que eso cambie a fin de poder poner en marcha una adecuada prevención primaria que permita evitar los eventos cardiovasculares.”
Y agrega: “Si las poblaciones se informan y conocen los riesgos que implica tener fuera de control los factores de riesgo modificables es posible que recurran a las mediciones. A partir de ahí será tarea del especialista determinar cuál es el riesgo que cada persona corre para proceder de la forma más conveniente”.
De acuerdo con el especialista, tener conocimiento sobre el riesgo que entrañan algunas conductas como el sedentarismo y el tabaquismo, y la costumbre de comer muchas grasas y pocas fibras y vegetales es muy importante porque la hipertensión arterial, que es uno de los factores que se ve afectado por la mala alimentación, es una “condición asintomática que no da señales hasta que tal vez es demasiado tarde. Por eso deben controlarse no sólo los mayores de 40 años o los ancianos sino todas las personas, especialmente aquellas que cuentan con algún tipo de antecedente familiar”.
Sin embargo, una herramienta clave para poner en marcha no sólo el adecuado control de los factores de riesgo, sino también y fundamentalmente para decidirse a iniciar la modificación de las conductas nocivas, es conocer cuáles son los parámetros que establecen cuándo hay riesgo o no.
“A lo largo de los años los valores han ido cambiando y si bien algunas guías europeas no utilizan el término prehipertensión, en líneas generales podemos decir que una persona cuya presión sistólica se encuentra en el rango de los 110/115 mmHg tiene riesgo bajo. Ya a partir de los 120/140 hay que prestar especial atención a la asociación con otros factores pues podríamos estar en presencia de un paciente con riesgo medio”, puntualiza Smith.
En la misma línea, Giuseppe Mancia, ex presidente de la Sociedad Europea de Hipertensión y de la Sociedad Italiana de Hipertensión, afirma: “Dentro de los que llamamos ‘factores de riesgo’, la hipertensión arterial es la causa número uno de muerte, ya sea en forma directa o indirecta; y si bien lamentablemente su incidencia es cada vez mayor, tenemos que destacar que no estamos frente a un enemigo invencible pues si logramos bajarla, es posible reducir el riesgo de sufrir afecciones cardiovasculares. Más aún si esa intervención se combina con dejar de fumar y hacer actividad física, por ejemplo”.
“Dado que los factores de riesgo aparecen mezclados -comenta el especialista italiano-, el tratamiento debe ser combinado, también desde el punto de vista farmacológico. El objetivo, desde el punto de vista profesional, el tratamiento y la prevención de la hipertensión consisten no sólo en atacar los eventos cuando se producen, sino también en trabajar sobre la prevención primaria, considerando las cuestiones asintomáticas y el proceso de aterosclerosis”.
Mysler hace otra aclaración: “Aunque los fármacos son muy útiles para manejar el dolor, sin lugar a dudas la actividad física es fundamental para desarrollar tolerancia al trastorno.”
A poco más de una semana de la celebración del Día Mundial Sin tabaco (que cada año se conmemora el 31 de mayo), los efectos nocivos de las sustancias tóxicas emanadas por el cigarrillo forman parte de la agenda del congreso cuyo lema es “De los pacientes a las poblaciones”.
En este sentido, se están presentando investigaciones que sostienen que los fumadores pasivos es decir aquellos damnificados por los cigarrillos que fuman quienes conviven o trabajan con ellos- presentan un 30% más de posibilidades de sufrir enfermedades coronarias.
Joaquín Barnoya, director de investigación de la Unidad de Cirugía Cardiovascular de Guatemala y asesor en control del tabaco de la Fundación Interamericana del Corazón, describe suscintamente: “Sólo 30 minutos de exposición al humo de segunda mano son suficientes para observar cambios en el funcionamiento de las arterias de los no fumadores; pues las sustancias nocivas liberadas por el cigarrillo producen daño directamente en el endotelio que es la pared interna de las arterias, responsable de su dilatación y contracción”.



