La inconclusa revolución mexicana
Oct 28th, 2008 | By admin | Category: Román Corral
Román Corral Sandoval
Tanto en el Movimiento de Independencia como en otros conflictos armados del Siglo XIX originados por invasiones extranjeras, la participación de campesinos e indígenas fue definitiva en el éxito de las causas populares e intereses nacionales y lo mismo aconteció en 1910 con la Revolución Mexicana, que costó la vida a un millón de compatriotas.
La cuota de sangre que campesinos e indígenas han aportado a los movimientos armados ocurridos en la historia de la Nación Mexicana para que haya justicia social parece que no ha sido suficiente dada su actual marginación.
Otros sectores sociales privilegiados, que hoy nos gobiernan, que tuvieron poca o nula participación directa en los cocolazos fueron los beneficiados, en detrimento del bienestar social general, e inclusive, muchos de sus antepasados estuvieron en contra del éxito de las causas populares: enemigos históricos de Don Benito Juárez García, de la Revolución Mexicana, de la emancipación obrera, campesina e indígena existente durante el sexenio del Presidente General Lázaro
Cárdenas, 1934-1940, sin descartar su oposición férrea a la educación laica y hasta a la Expropiación Petrolera de 1938.
La Revolución Mexicana aún no concluye, debido a la miseria en que están sumidos amplios sectores de la población causada por los políticos neoliberales atados a intereses extranjeros.
A los campesinos e indígenas no les ha hecho justicia la revolución, ya que ni PEMEX, Petróleos Mexicanos, ni la CFE, Comisión Federal de Electricidad son empresas supuestamente de todos los mexicanos, a pesar de que el pueblo puso su mayor esfuerzo para que senacionalizaran.
Juárez y Cárdenas, mis personajes predilectos de la Historia Nacional, fueron presidentes patriotas de verdad que con dignidad defendieron los intereses nacionales.
Pagamos los consumidores en México, con los salarios más bajos del mundo, las gasolinas y la energía eléctrica más caras del orbe, como si fuésemos del primer mundo.
La corrupción de la función pública y la concesión de privilegios a sectores empresariales voraces antipatriotas han sido las características primordiales de los últimos sexenios.
Estas injusticias y desigualdades sociales crecientes en México pudieran originar en pleno Siglo XXI, que los espíritus revolucionarios de Francisco Villa, cuyos restos mortales seguramente descansan en paz en el Panteón de Dolores en Hidalgo del Parral y del Caudillo del Sur, Emiliano Zapata, cabalguen de nuevo y que mi abuelo Ramón
“tome de nuevo su Carabina 30-30” para ir a engrosar las filas de la nueva revolución mexicana, para poner en su lugar a los descendientes de los catrines del porfiriato, que hoy nos tienen con el “agua hasta el pescuezo”.
Mi abuelo materno Ramán Sandoval Castro y otros familiares participaron en el movimiento armado de 1910. Mi abuelo Ramón participó el 23 de junio de 1914 en la ocupación o Toma de Zacatecas como soldado de la revolución del Ejército de la División del Norte que comandaba el General Francisco Villa, resultando herido de un balazo en la cadera derecha, que le provocó seria cojera durante mucho tiempo.
Después de herido tardó tres meses para volver a Valle de Olivos a recuperarse. La Toma de Zacatecas fue el triunfo más importante de las fuerzas revolucionarias.
Mi abuelo Ramón nunca tuvo automóvil y su único patrimonio fueron dos cuartos de adobe construidos en 1954 en la calle 28 número 4612 de la Colonia Dale, en donde vivió mi familia a partir de junio de 1964, cuando mi padre le compró la propiedad a mi abuela materna, Cástula Herrera Baca, la cual emigró a California, viviendo con mis dos tías maternas hasta su deceso en 1982, en ese estado de la Unión Americana.
En la casa de la Colonia Dale mi abuelo Ramón Sandoval Castro vivió solamente cuatro años, debido a su deceso ocurrido en 1958 después de haber llevado una vida agitada, de carencias, antes de llegar a la Ciudad de Chihuahua en 1945.
Mi abuelo tenía espíritu aventurero y viajó prácticamente por toda la geografía del estado de Chihuahua y desempeñó varias actividades para lograr el sustento de mi abuela y de sus tres hijas: Ana, Dolores y Guadalupe. Mis antepasados eran de origen campesino; sin embargo mi abuelo Ramón desempeñó otras labores además de agricultor como jornalero, arriero, carbonero, minero y policía.
Fragmento del Libro:
“Los que se fueron de Valle de Olivos”
Historia de una familia chihuahuense.
roman_corral@yahoo.com.mx
El escritor de Batopilas del Siglo 20
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