Los Hermanos de Caín
Abr 12th, 2008 | By admin | Category: Oscar Klassen
“…Abel est effacée et le crime n’a jamais été élucidé…”
Joaquín Sabina
Hace unos días, cuando su eminencia negra, Juan Camilo Mouriño, fue nombrado secretario de gobernación en el tablado de Calderón, sentenció que su prioridad en ese cargo será concretar dos reformas: la energética y la laboral.
Y luego se desató un debate epistolar entre editorialistas y uno que otro político, y nada más.
Todos hemos temido a la forma y el fondo de esas aseveraciones del flamante secretario, pero pocos se han atrevido a sostener las batallas necesarias para restarle peso a esos anhelos capitalistas.
Los mexicanos tenemos hambre de encontrar el valor suficiente (aunque sea en otras personas) para defender la patria y disfrutar plenamente de la riqueza de su suelo y, a pesar de que decimos por lo bajo y gritamos a voz en cuello que no somos un país de caudillistas, lo cierto es que estamos en espera del libertador mexica, pues a la hora buena hemos guardado silencio y permitimos que esas reformas que pretenden colocarnos en la lucha por los dólares en el mundo sigan adelante y si el héroe no aparece, cualquier día nos levantaremos con que ya no tenemos las garantías laborales logradas con la sangre de muchos luchadores sociales, y de que el petróleo, oficialmente, ha dejado de pertenecernos.
Respecto a la proyectada reforma energética, le quiero decir algo:
Pemex, a través de sus voceros y por orden de Calderón y sus secuaces, sostiene que México, a fin de salvar la riqueza de su subsuelo, debe “asociarse” con países que tengan a la mano la tecnología necesaria para la modernización de esa paraestatal, con el pago de porcentajes iguales entre México y sus eventuales accionistas.
Claro está que ya hay más de una manita levantada pidiendo audiencia para presentar sus planes de beneficio. Y obvio, la diestra de los norteamericanos se eleva por encima del resto, pues es ese país y su Trust el que aun lucha por regir la economía mundial, y el petróleo mexicano representa un trofeo importante, además de dineros fáciles para ellos.
Y tenga la seguridad de que si no hubiera voces, unas pequeñas y otras no tanto, gritando para impedir ese nuevo saqueo a la economía azteca, Calderón, Mouriño y sus adeptos ya hubieran vendido el abarrote, con la complacencia del Pri y del Pan.
En el programa Sha la la, de fecha 19 de febrero de 2008, que conducen las periodistas Sabina Berman y Katia D´Artigues en televisión azteca todos los miércoles a las once de la noche tiempo de Chihuahua, apareció la primera parte de una entrevista al Presidente Legítimo de México, Andrés Manuel López Obrador, quien confirmó que el saqueo programado de la riqueza del solar patrio había dejado de lado la sistematización del hurto gradual, y se gesta un solo golpe maestro a través de la reforma energética.
López Obrador sostiene, y yo le creo, desde luego, que Pemex tiene la riqueza necesaria para contratar la tecnología requerida para su crecimiento, y que ese know-how debe ser convenido con compañías nacionales, pues en el país existen empresas capaces de brindar ese servicio a la paraestatal mexicana.
Entonces, respecto al manejo que Pemex requiere para su recuperación, existen dos versiones distintas: una, reitero, la de Calderón-Mouriño, que propone “asociarse” y deshacerse de todo lo que le dé la categoría de país en vías de desarrollo a nuestro México, y otra, la de AMLO, el Presidente Legítimo, que sostiene que Pemex es uno de los pilares de la economía mexicana, que se deben contratar los procesos de crecimiento con nativos y que aún es posible repartir la riqueza de manera más equitativa.
Pues entonces, es ahí en donde radica la gran diferencia entre los que están en los Pinos y los que tienen una propuesta para salvar a México del proceso de depredación en que lo han sumergido panistas y priistas.
Los panistas han aprendido rápido a especular con los valores de alto interés de la patria mexicana, y sus operadores se han capacitado apresuradamente en materia de saqueo y descaro, en una carrera tan atropellada que sus antecesores priistas, viejos maestros del chantaje y la banal existencia, se sonrojan ante la impudicia azul, cuyos rasgos primigenios los ubican como agentes de la disgregación social con bajas en el frente, vidas ofrendadas por mandato calderonista.
Que lejos los tiempos en que Manuel Gómez Morín proponía una patria ordenada y generosa, ideales y lema que decidió enarbolar Manuel J. Clouthier, a cuyo cobijo se guarecieron muchos de los que hoy ocupan los cargos en los que se deciden las cosas.
Y le digo todo esto porque la actualidad de México requiere, si, un debate profundo sobre las condiciones y las posiciones de resguardo de la economía nacional, pero este debería darse entre gentes con una mínima formación ideológica humanística, no capitalista, apegada a los principios básicos que propongan un México para los mexicanos, y no antes muertos que sencillos.
La denostación que los que actualmente despachan en la presidencia hacen de cualquier intento de desenmascarar sus intenciones, solo han de llevar al país a un extremo en el que terminen de polarizarse las posiciones y no existan caminos que conduzcan a las soluciones pacíficas.
Y Calderón lo presiente, por eso ha desplegado toda la fuerza de las instituciones de seguridad en contra del pueblo para que, al amparo de una reforma penal que aun no entra en vigor pero ya se aplica en la práctica, vayamos pensando a que le tiramos ante sus medios de represión.
Y la verdad, sí es para temer el hecho de que para la autoridad todos somos potenciales narcotraficantes y criminales, pues ante la menor manifestación ideológica, seremos sembrados como número en la estadística roja de las corporaciones policiacas.
Y todo esto, porque al país hay que implementarle reformas que les permitan a los gachupines y a los gabachos apoderarse de nuestra riqueza en este sexenio.
La conquista está en marcha, y la estamos permitiendo.
Caín ha vuelto a matar a Abel, pero el crimen no se aclarará. Otra vez.
Cualquier reclamación que sea sin membretes.



