Y sin embargo…
Abr 12th, 2008 | By admin | Category: Oscar Klassen
Oscar Klassen Villa
Y sin embargo…
05 October 2007 12:48 am
“… écrire, or un exemple, la nuit est étoilée…”
Pablo Neruda
Ninguna duda cabe respecto a lo dicho de manera popular y que se refiere a que el quehacer cultural es directamente proporcional al crecimiento de una sociedad, y viceversa.
En Nuevo Casas Grandes se vive un curioso proceso didáctico-social compuesto por diversas voces que no han logrado coincidir en un esfuerzo que empuje los anhelos artísticos y culturales en un solo sentido y con un objetivo común: La búsqueda de una identidad y la exaltación de la misma a través de las más diversas manifestaciones humanas.
La grandeza de la sociedad neocasagrandense radica precisamente en su diversidad étnica y en función de ésta se encaminan ciertos esfuerzos, mismos que son atropellados por intereses diversos y, en algunos casos, por si mismos.
Así, los desiguales esfuerzos hechos por los grupos organizados, los desorganizados y el gobierno en sus tres esferas, no encuentran un eje que genere los equilibrios en las propuestas y en sus eventuales desarrollos.
Se lo explico:
En esta región, confluyen de manera importante por lo menos cinco grupos étnicos: Los mormones, los menonitas, los chinos, los rarámuri y nosotros, los mestizos. A estos, agregue usted un sexto que de manera temporal pero paulatinamente fija, se ha ido agregando: los oriundos de Oaxaca.
Bien, pues esos son los ingredientes para un buen caldo.
Un festival por aquí y otro por allá. Un esfuerzo más acá y un evento por acullá.
Cada una de estas razas tiene, de intención propia, sus convenientes expresiones y genera los espacios para éstas. Eventualmente, algún festival las invita a participar una vez al año, porque, aparentemente, no hace daño.
Pero, de manera general, si no es de la manera aislada que le estoy comentando, ninguna de estas afluentes humanas consigue manifestarse como única pero tampoco logra integrarse con sus cohabitantes de tierra a fin de entenderse como una sola, generando esa identidad por la que tanto se pelea.
Creo que, a veces, invitar a cada una de las mencionadas a participar en este o aquel festival, genera más segregación que unidad, y le cuento porqué:
Entiendo que el conseguir reflejarnos en un mosaico en el que quepamos todos no significa que se pierdan las particularidades que dan origen a cada una de estas razas, pues son esos detalles los que hacen el material que construye un rostro social sólido, con rasgos definidos, autónomos, pero integrados. Y entiendo también que cada una de estas familias debe tener la intención de integrarse en una sola y que debe existir un eje conciliatorio y que no debe de ser éste, el gobierno.
Pero los afanes de los grupos (des)organizados en materia cultural, nunca cumplen con el primer requisito: estimular este encuentro de grupos humanos, encontrar las coincidencias y a partir de ellas, construir el rostro que dé identidad y soporte cultural a nuestra sociedad. Si bien, mientras cumplan con los intereses del convocante, nos debemos dar por bien servidos. ¿No me entiende? Se lo cuento de otra manera: El festival de la Nueva Paquimé, importante esfuerzo, en mi opinión, un tanto descoordinado de la dinámica social local y regional, tiene entre sus actividades el denominado “Arte con sabor a durazno”, evento que pretende involucrar a los diversos grupos de los que le hablo; hasta ahí, un buen esfuerzo. Pero, ¿que hay del resto del año? ¿El Festival Nueva Paquimé se ocupa del quehacer de estos grupos? ¿Se enteran los organizadores de las altas y las bajas, de las necesidades apremiantes, de la vida y la muerte de los integrantes de estas razas?
No lo se de cierto, pero en “Arte con sabor a durazno” no queda de manifiesto ese punto, parece como si no existiera eso como objetivo. Luego entonces, este esfuerzo se queda tan solo como un recurso mas para llenar un programa que se diseña en un escritorio y se decide por cualquier medio al alcance, menos el trabajo de campo.
Y ejerzo esta crítica a fin de hacer la propuesta de que debemos revolucionar los procesos culturales existentes o en ciernes. Los patrones diseñados no han dado resultados y lo digo de manera general. Los promotores de estos eventos deben explicar a la sociedad que objetivos pretenden cumplir, aceptar la crítica y las propuestas al respecto, a fin de enriquecer los acontecimientos. Esto nos llevaría a dejar de estar experimentando en esta materia y nos obligaría a mirar a la cara a nuestro pueblo, desde el piso y no desde los púlpitos y los nichos que hemos creado para dominar estos procesos.
Y aquí cabe decir, algunas causas culturales mueren en el intento porque caben en ciertas gentes intenciones perversas, pretensiones caciquiles y deseos de cobrar derechos eternos de pernada a los creadores y artistas, pisando espacios que no les pertenecen pero adjudicándose todo derecho sobre toda creación. Y ellos saben de quienes hablo. Más yo no soy dueño de tinta y papel para enlodar sus nombres.
Ni me adjudico potestades que no me han sido dadas.
Le temps se charge de mettre à chacun à sa place.
Cualquier reclamación que sea sin membretes.




