Noticias de Chihuahua.- El amor a primera vista es un tema recurrente en las obras del cine y la literatura occidentales, desde las clásicas (Romeo y Julieta) a las contemporáneas (Crepúsculo). Pero al margen de estos relatos de ficción, muchos hombres y mujeres aseguran haber sentido lo mismo en la vida real. David Beckham, Matt Damon, Jessica Alba, Gisele Bundchen, George Clooney y el príncipe Harry son solo algunas de las numerosas celebridades que afirman que lo suyo fue amor a primera vista.

Sin embargo, pese a la inmensa popularidad de este concepto, la comunidad científica no le ha prestado la menor atención. ¿Existe realmente el amor a primera vista? ¿Es posible enamorarse de alguien instantáneamente? Un nuevo grupo de estudios publicados en la revista Personal Relationships investigó el fenómeno y llegó a la sorprendente conclusión de que el amor a primera vista es una experiencia que poco tiene que ver con el amor.

Un equipo de investigadores de los Países Bajos llevó a cabo tres pruebas de amor a primera vista consistentes en una encuesta en línea, un estudio de laboratorio y una serie de citas rápidas.

En la encuesta, 282 adultos (en su mayoría estudiantes universitarios holandeses o alemanes) tuvieron que responder preguntas sobre sus actuales relaciones, en caso de que las tuvieran. Asimismo, a cada participante se le mostraron fotos de seis desconocidos y se les pidió que imaginaran cómo sería un encuentro en persona con cada uno de ellos. A continuación, debían indicar el grado de amor y atracción que sentían por ellos. En el estudio de laboratorio, 50 estudiantes holandeses se sometieron a una prueba prácticamente idéntica a la de encuesta online, solo que a ellos se les mostraron más cantidad de fotografías.

Por último, los investigadores asistieron a tres eventos de citas rápidas en Alemania y los Países Bajos, en los que encuestaron a 65 personas en relación con sus sentimientos de amor y atracción después de cada cita.

De los participantes en la encuesta online y los estudios de laboratorio que ya estaban en una relación, el 33 por ciento afirmó haberse enamorado a primera vista de su pareja. Un porcentaje mucho menor dijo haber sentido amor a primera vista por alguno de los desconocidos de las fotos o de los que conocieron en las citas rápidas. De hecho, solo un 8 por ciento del total de los participantes experimentó amor a primera vista en el transcurso del estudio. Como dato curioso, cabe destacar que ni una de las personas que dijo sentir un flechazo instantáneo en las citas rápidas fue correspondida por la otra persona.

Aquellas personas que se sentían físicamente atraídas por otra eran más propensas a decir que sentían amor a primera vista. De hecho, por cada incremento de una unidad en la escala de atracción, la probabilidad de que la persona sintiera amor a primera vista se multiplicaba por nueve.

El fenómeno del flechazo, por tanto, estaba muy ligado al sentimiento de atracción física y no tanto al del amor. Para medir la intensidad del amor se utilizó la teoría triangular de Sternberg, según la cual el amor se compone de tres elementos: intimidad, pasión y compromiso. Asimismo, los investigadores midieron otro aspecto denominado eros, un tipo de amor caracterizado por un alto grado de pasión y declaraciones como: “Tengo la sensación de que esa persona y yo estamos hechos el uno para el otro”.

De promedio, las personas que habían asegurado sentir amor a primera vista obtuvieron una puntuación centrada en todas las escalas del amor, lo que demuestra que, más que un intenso sentimiento de amor, la mayoría sentía indiferencia. Sin embargo, al responder al mismo cuestionario pero en relación con actuales parejas, las mismas personas no mostraban indiferencia, sino un fuerte sentimiento de amor.

En general, de estos datos se desprende que el amor a primera vista realmente no tiene mucho de amor. En palabras de los autores del estudio, el amor a primera vista “no está relacionado con el amor pasional ni con el amor en general”, sino que guarda más relación con el deseo, puesto que se trata de un fenómeno basado esencialmente en la atracción física.

Otro hallazgo destacable es que las personas que ya tenían una relación estable y que aseguraban que se inició con un flechazo mostraron el mayor nivel de enamoramiento por sus parejas. Sin embargo, los investigadores consideran que esto puede deberse al hecho de que tendemos a “proyectar nuestros sentimientos actuales en el pasado” y a que “experimentar el amor aumenta el sesgo de la memoria”. Dicho de otro modo, las personas que dicen experimentar amor a primera vista tal vez tiendan a recordar sus relaciones de forma más romántica.

El estudio, obviamente, tiene sus limitaciones, como el hecho de que los participantes eran, en su mayoría, universitarios europeos y que la mayor parte de los datos se recabaron a través de encuestas. La interacción imaginaria con alguien a través de una foto sin duda no se asemeja en nada a la experiencia de conocer a ese alguien en persona (como hicieron en las citas rápidas). Haría falta, por tanto, llevar a cabo más estudios que hicieran hincapié en las relaciones reales.

En cualquier caso, estos resultados no auguran nada positivo para los románticos empedernidos. Lo cierto es que el término de “amor a primera vista” tal vez no sea el más apropiado, y es que el verdadero amor no surge con tanta rapidez, mientras que el deseo sí lo hace.