Investigadores confirman consumo de chicha en Paquimé
La arqueología moderna ha dejado de centrarse únicamente en las grandes estructuras de piedra para adentrarse en los secretos moleculares que guardan los restos humanos. En un hallazgo sin precedentes que redefine nuestra comprensión de la vida cotidiana en el México prehispánico, un grupo de científicos internacionales ha confirmado que los antiguos habitantes de la ciudad de Paquimé (Casas Grandes), en el estado de Chihuahua, elaboraban y consumían una bebida fermentada de maíz. Este brebaje, con propiedades embriagantes y nutritivas, guarda una asombrosa similitud con la “cerveza” tradicional de los Andes conocida como chicha. El descubrimiento no solo aporta datos sobre la dieta de esta civilización, sino que establece un vínculo gastronómico y cultural que une al norte de México con las tradiciones más profundas de Sudamérica.
Paquimé, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, fue el centro neurálgico de Oasisamérica entre los años 1200 y 1450 d.C. La confirmación del consumo de chicha en una latitud tan septentrional sugiere que las rutas comerciales de la época no solo transportaban plumas de guacamaya y turquesa, sino también tecnologías de fermentación y rituales sociales complejos. Como investigador de la historia regional, resulta fascinante observar cómo la ciencia del siglo XXI, a través de análisis de ADN y microfósiles, logra “escuchar” las voces de aquellos que habitaron estas casas de adobe hace más de setecientos años.
La ciencia tras el hallazgo: El cálculo dental como archivo histórico
El pilar fundamental de esta investigación no fue un códice ni una vasija, sino el cálculo dental fosilizado (sarro) de restos humanos excavados a mediados del siglo pasado. El sarro actúa como una cápsula del tiempo, atrapando partículas de alimentos, bacterias y restos químicos que se mineralizan con el tiempo. El equipo liderado por la reconocida antropóloga Anne Katzenberg, de la Universidad de Calgary, y el investigador Daniel King, aplicó técnicas de microscopía de alta resolución para identificar almidones de maíz que presentaban alteraciones morfológicas específicas.
Evidencias de fermentación y dieta diversa
El análisis microscópico reveló datos sorprendentes sobre la nutrición de los habitantes de Paquimé:
- Almidones Alterados: Se encontraron gránulos de almidón de maíz con signos inequívocos de haber sido procesados para la fermentación, un paso crítico en la elaboración de la chicha.
- Huitlacoche: El estudio detectó esporas de Ustilago maydis (huitlacoche), lo que confirma que el consumo de este hongo nutritivo, hoy considerado un manjar, era parte integral de la dieta en el norte.
- Vegetales Complementarios: También se identificaron micro-rastros de calabaza y pastos silvestres, sugiriendo una dieta equilibrada y un conocimiento profundo del entorno semidesértico.
“El descubrimiento de restos de maíz fermentado en los dientes de los pobladores de Paquimé nos indica que la chicha no era solo un alimento, sino un elemento de cohesión social y religiosa que permitía la comunicación con lo divino.”
— Dra. Anne Katzenberg, Universidad de Calgary.
Paquimé: Un puente entre Mesoamérica y el Suroeste
La ubicación estratégica de Paquimé, a unos 130 kilómetros al sur de la actual frontera con Nuevo México, la convirtió en un crisol de culturas. Con una población estimada de 3,000 personas en su apogeo, la ciudad presentaba elementos arquitectónicos mesoamericanos como canchas de juego de pelota y montículos ceremoniales, conviviendo con la tradición local de casas de acantilado y estructuras de adobe de varios niveles. El hallazgo del consumo de cerveza de maíz refuerza la tesis de que Paquimé era un punto de transferencia tecnológica. Las instituciones encargadas de la protección del sitio, como el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), han resaltado que estos descubrimientos obligan a reevaluar la sofisticación de los pueblos de Oasisamérica.
Es probable que la técnica de elaboración de la chicha —presente en la región andina desde hace más de 5,000 años— llegara al norte de Chihuahua a través de las rutas comerciales que conectaban el centro de México con las culturas del desierto. Esta bebida, que requiere un proceso meticuloso de germinación del grano (malteado) o masticación (para utilizar las enzimas de la saliva), representa uno de los logros biotecnológicos más antiguos de la humanidad.
Importancia Social y Ceremonial de la Chicha
En las sociedades prehispánicas, las bebidas fermentadas rara vez se consumían por puro ocio. La chicha de maíz era un componente vital de los rituales de reciprocidad. Los gobernantes de Paquimé probablemente organizaban banquetes donde la bebida fluía para sellar alianzas, celebrar cosechas o invocar la lluvia. Para entender el contexto de estos ritos, es fundamental consultar fuentes especializadas como la Secretaría de Cultura, que resguarda el acervo sobre tradiciones culinarias ancestrales de México.
La producción de cerveza de maíz a gran escala habría requerido excedentes agrícolas significativos y una organización logística capaz de gestionar el almacenamiento de granos en las famosas ollas de Paquimé. El estudio de Katzenberg sugiere que, al menos en tres individuos analizados, el consumo era recurrente, lo que indica que la bebida era accesible para ciertos estratos de la población o se utilizaba con frecuencia en el calendario ritual de la ciudad.
Precauciones y Ética en la Investigación Bioarqueológica
La recuperación de datos a partir de restos óseos es un proceso delicado que debe seguir estrictos protocolos éticos y legales. El manejo de restos humanos en México está regulado para garantizar el respeto a los ancestros y la integridad científica. Investigadores y estudiantes deben consultar la normativa vigente en el portal de la CONAHCYT (Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías) para entender los lineamientos de investigación en arqueología molecular.
- No invasividad: Los métodos actuales buscan extraer la máxima información con el mínimo daño a las piezas dentales o restos óseos.
- Contexto: No basta con analizar el sarro; se debe cruzar la información con el entierro, las ofrendas y la ubicación dentro de la ciudad para interpretar correctamente el estatus del individuo.
- Conservación: Los materiales obtenidos deben ser preservados en condiciones de temperatura y humedad controladas para permitir futuras replicaciones del estudio.
Preguntas Frecuentes sobre la Chicha en Paquimé
¿Cómo sabían los investigadores que el maíz estaba fermentado?
¿Era la chicha de Paquimé igual a la de Perú?
¿Por qué es importante este hallazgo para Chihuahua?
¿Dónde se pueden ver los restos de Paquimé?
El legado de una civilización avanzada
El hallazgo del consumo de chicha en Paquimé es una pieza más en el inmenso rompecabezas de la identidad chihuahuense. Nos habla de una sociedad que no solo dominaba el comercio de la turquesa y la cría de guacamayas, sino que también conocía los secretos de la biotecnología aplicada a la alimentación. Saber que los antiguos pobladores compartían una bebida fermentada en sus plazas de adobe nos humaniza su historia y nos conecta con ellos de una manera sensorial. Paquimé sigue siendo, hoy más que nunca, un recordatorio de que la innovación y el intercambio cultural son los motores que han movido a la humanidad desde tiempos inmemoriales. Descubrimientos como este, apoyados por la labor de la Secretaría de Cultura de Chihuahua, aseguran que la grandeza del pasado siga iluminando nuestro presente.

